“La escuela no debe desinteresarse de la
formación moral y cívica de los niños y niñas, pues esta formación no es sólo
necesaria, sino imprescindible, ya que sin ella no puede haber una formación
auténticamente humana”.
Célestine Freinet
Célestin Freinet pedagogo de la
Nueva Escuela, maestro en 1920, en Bar-sur-Loup, un pequeño pueblo del sur de
Francia sostiene entre sus principios pedagógicos que la participación activa
del alumno, las salidas fuera del aula ( clases paseos alrededor del aula o del
entorno próximo) la observación y experimentación son pilares donde se deben
sustentar el aprendizaje. Sus ideas y principios llegan a España alrededor de
1932 cuando la Revista de Pedagogía de Madrid publica “La imprenta en la
escuela”. Las técnicas de Freinet se extienden muy pronto en la época de la
República siendo interrumpidas con la llegada de Franco al poder.
LAS TEORÍAS DE CÉLESTINE FREINET
SE EXTIENDE POR EXTREMADURA
La semilla
de Célestine Freinet se extiende, y llegan a Extremadura.
“Las experiencias escolares con las técnicas Freinet en Extremadura
tuvieron su primera expresión temporal en Las Hurdes (escuela unitaria deniños
de la Factoría de los Ángeles y escuela unitaria y mixta de la Huerta,en
Caminomorisco) en los últimos meses del año 1932. Las últimas en la escuela de
La Puebla del Maestre, a partir de junio de 1935, y en Arroyo del
Puerco (hoy Arroyo de la Luz), en una fecha indeterminada de 1935 o de 1936.
El primero y principal foco de difusión de la iniciativa estuvo en Las Hurdes,
que sorprende por el temprano proceder en sitio tan apartado. Después, desde
septiembre de 1933, fue Montijo el que actuó como referencia para el resto de
las experiencias escolares: Calamonte, La Puebla del Maestre,
Valencia de Alcántara y, quizá también, pues carezco de pruebas
fehacientes todavía, para Arroyo del Puerco”.
LOS MAESTROS FREITINIANOS DE MONTIJO:
DON PABLO, DOÑA MANUELA (Véase entrada ya publicada sobre nuestros estimados
maestros) Y OTROS.
Las Hurdes fueron el origen del freinetismo extremeño. En ese
movimiento de impregnación, Montijo —heredero de Las Hurdes— tuvo un
protagonismo especial al actuar como centro de difusión de ideas y experiencia para el resto de las escuelas de
Extremadura.
Se sabe con seguridad que en Montijo hubo experiencia de las técnicas Freinet
en los dos grupos escolares que durante los años de la República se pusieron en
marcha: el grupo escolar «Giner de los Ríos» (a partir de septiembre de 1932) y
el «14 de Abril» (entre abril y septiembre de 1933). También es segura la
impresión de dos periódicos escolares: «Floreal» (marzo de 1934) y «Alborada»
(abril de 1934), inequívocamente freinetianos.
Y, además, a Montijo se trasladó en septiembre de 1933, con destino al
primero de los grupos escolares citados, el maestro de La Huerta, Maximino Cano,
el compañero de José Vargas en la iniciativa hurdana. ¿Qué pasó? ¿Fue acaso Maximino
la causa de que casi una veintena de maestros —todos los de los dos grupos más
los de las escuelas de párvulos— tuvieran noticias o se vieran implicados en
unas nuevas técnicas escolares? Lo que no cabe duda es que Maximino fue el
maestro que llevó las primeras noticias, pues los hechos se suceden en el
sentido esperado una vez que este maestro llegó al lugar: de septiembre de 1933
es la primera referencia, en noviembre del mismo año el maestro Vargas, todavía
en Las Hurdes, anunciaba en «Ideas y Hechos».
El Ayuntamiento de Montijo aprobaba en pleno la compra de las
imprentas y del material necesario para las escuelas, y en marzo y abril de
1934 «Alborada y «Floreal» eran ya una realidad, prueba de que las técnicas se aplicaban
desde unos meses antes, quizás enero o febrero.
¿Pero pudo Maximino, un hombre bueno y discreto, poeta, un poco
apocado, que huía instintivamente del protagonismo público, proponer, iniciar y
conducir una empresa de tal calibre que llegó a implicar a muchos maestros de
los dos grupos escolares? Indudablemente él fue quien llevó y dio la noticia primera,
quien sabía además de verdad de qué hablaba, pues lo había vivido y la
experiencia la había realizado en la escuela de La Huerta, pero muy
difícilmente la habría podido llevar a cabo sin apoyos y ayudas ajenas en tan
breve espacio de tiempo. Para convencer a las autoridades locales, a la
inspección y a la administración educativa, para implicar a tantos maestros, Maximino
contó con la ayuda de un joven maestro que ya estaba en Montijo cuando él llegó
y que tenía la iniciativa y los apoyos institucionalesnecesarios. Además este maestro se entusiasmó desde que tuvo las
primera nuevos periódicos de las graduadas de Montijo (¿quién se lo podía haber
dicho sino su antiguo compañero?), en los últimos días de diciembre noticias de
boca de Maximino. Este maestro no era Jerónimo Ruiz Lara, como dejan caer
algunas publicaciones, al que le atribuyen incluso la paternidad de la empresa.
La documentación dice de manera inequívoca que el maestro Jerónimo, que llegó a
Montijo en las mismas fechas que Maximino, pero para grupo distinto («14 de
Abril»), no tenía noticias de Freinet ni había iniciado previamente alguna
experiencia escolar al respecto, aunque después colaboró muy activamente en la
empresa, una vez puesta en marcha, y fue uno de los pilares de la misma. No, el
maestro que se apoderó de las ideas de Maximino y se convirtió en el urdidor y
protagonista activo fue Juan José García Martínez de Tejada. Él, con contactos
e influencias, fue el único capaz de embarcar a los dos grupos escolares y de
«convencer» a los directores (Pablo Sánchez Fernández, Manuela Sánchez Montes,
Fernando Alvarado Pascasio y Emilia Ruiz Díaz). De ideas izquierdistas, este
maestro se había hecho un lugar en el juego político local y ejercía un importante
papel de liderazgo en los medios de la enseñanza, en los que era una
referencia. Su voz se oía a menudo en el ayuntamiento, en el consejo local de
primera enseñanza, del que fue durante muchos años secretario, y, lo que es más
importante, su parecer se tenía en cuenta entre los inspectores ideológicamente
afines y en la administración educativa provincial.
Una vez lanzado el proyecto, con todos los parabienes locales e
institucionales, Maximino y Juan José García se convirtieron en el sostén de la
experiencia en el «Giner de los Ríos» y del periódico «Floreal», en el que se nota
—y mucho— la mano del primer maestro. En el grupo «14 de Abril» los maestros
más entusiastas fueron Antonio Márquez Tabares y Jerónimo Ruiz Lara, al menos hasta el verano de 1935, cuando Antonio se marchó
a La Puebla del Maestre y Jerónimo a Medellín. Después tomó el relevo muy probablemente
Eduardo Almada Rodríguez. En definitiva, estos, los citados, fueron los
maestros freinetianos más significativos, aquellos que no sólo actuaron sino
que también sabían qué se traían entre manos.
Estas experiencias escolares de Montijo fueron llevadas a otros
lugares
Fuente:
- García Madrid, Antonio, Un ejército de Maestros: Experiencias de las
técnicas de Freinet en Castilla y Extremadura (1932-1936), Mérida, Editorial
Regional de Extremadura, 2009.
- El primer freinetismo en extremadura - Dialnet
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